

Liniers dibuja personajes, y sus personajes son macanudos. Y los dibuja tan bien que son todos lindos, hasta los feos son tan perfectamente feos que son bellos. Solitarios, con una inocencia pop a veces algo perversa, se mueven con elegancia entre la tristeza y el asombro, como actores anónimos de pequeñas películas artesanales de clase B. Lápices, tintas y acuarelas confluyen virtuosas con la poesía y el absurdo en un mundo lleno de sorpresas. Cualquier cosa puede pasar en Macanudo. Pedí en Biblioteca los dos nuevos libros con sus historietas.

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